Mención Honrosa
Recuerdo que rara vez me miraban a la cara cuando tiraban las monedas al
sombrero. Arrojaban de quinientos, de cien, las de diez olvidadas en el bolsillo. Una
noche de invierno la lluvia me pilló durmiendo a la salida de un cine porno. Mojado
de pies a cabeza, bajé a la estación cuando abrió a las seis. Tiritaba, moría por un
café. Con la cabeza gacha vislumbré de reojo una mano enguantada. De ella cayó
un billete de cinco mil. Sobre la cara de Gabriela Mistral, en plumón azul, alguien se
había preguntado: ¿Hasta cuándo, Dios mío?
Francisco Espinoza Muñoz, 41 años, Santiago.
Ilustración: Magdalena Pérez

